La gentrificación y su posible regulación

En mi anterior artículo, comenté los efectos de la gentrificación, como la revalorización del suelo, la expulsión de los propietarios originarios, migración de familias, pérdida de la identidad cultural, la transformación comercial, donde fue vivienda ahora solo hay comercios turísticos, hotelería, departamentos de airb&b, la turistificación del Centro Histórico y los barrios más emblemáticos como Jalatlaco y Xochimilco.

Locales muy adornados, muros pintados con muchos colores y una vida de bullicio totalmente distinta a la calma, descuido y poca luz que había antes. A los propietarios originarios, no les ha ido mal, han vendido bien sus propiedades a precios sobrevaluados, el gobierno ha recibido mucho más dinero en impuesto de traslados de dominio, impuesto sobre la renta, derechos que pagan los comercios, en fin, ha ingresado dinero fresco que oxigena la economía de Oaxaca.

¿Qué hay a cambio?, ya se comentó el proceso de impacto social especialmente la expulsión de la gente originaria que no tiene los recursos para tomarse un desayuno, por cierto, de alta calidad, porque se discuten los restaurantes en una gastronomía sofisticada para el gusto internacional, algo que no es malo.

Me fascina el ejemplo de un céntrico y gran restaurante de una joven chef de la Sierra Sur, hija de campesinos que estudió en un Campus del SUNEO en Juxtlahuaca, es nada más y nada menos que dueña de una estrella “Michelín”, sus dos restaurantes, solo con reservación. Ella de talento extraordinario, maravillosa, joven y su cocina de humo original, orgánica, e irrepetible. Así están formándose nuestros jóvenes, especializándose para los servicios turísticos de calidad.

Eso también trae la turistificación, si además tenemos universidades que preparan a los jóvenes para ser emprendedores se logra el desarrollo regional, como lo visualizó el Dr. Seara Vásquez, con el SUNEO. Y lo que le corresponde al gobierno, especialmente en este renglón, es conservar espacios tipo mercadito municipal, donde abunden las ricas empanadas, tacos, memelas, barbacoa, nuestra comida típica y sencilla a muy buen precio, con nuestras aguas clásicas todo también del gusto internacional, pues el turismo viene a tomar una experiencia de la original gastronomía oaxaqueña. Y eso tiene que ver con la planeación municipal, que debe incluir a los ciudadanos y académicos.

Por otra parte, el manejo de los precios del uso de suelo, debe tener topes y no dejarlos a la subasta comercial, pues cuando me dijeron que el valor comercial del metro cuadrado de suelo, en Jalatlaco está en quince mil pesos, de verdad me asusté. Así que esta tarea gubernamental es fundamental, así como el control de las rentas. Me parece que, es el gobierno el que tiene la palabra, para la regulación y control de la gentrificación que no se pierda el rostro humano de la vivienda local, del barrio, donde jóvenes crezcan con esa hermandad vecinal, porque la parte amable de la turistificación, son las fuentes de trabajo.

No puedo dar nombres de los restaurantes, atendidos por chef’s locales, jóvenes emprendedores, es una transformación incluso más rápida que otro tipo de servicios. Los chicos que reciben y atienden a sus clientes, dan amplia explicación de la confección o ingredientes de los alimentos. Se ven muy contentos en sus trabajos.

Me di a la tarea de entrevistarlos, y la mayoría estudia bajo una visión empresarial. Antes todos soñaban con un puesto en el gobierno estatal y municipal o ser maestros de la Sección 22. Eran los ejemplos de la prosperidad, hoy por hoy las artesanías, el diseño, la confección, los textiles, la madera, la hojalata, cada vez más comercial, artesanías que se adaptan con cierta flexibilidad a la vida, el uso moderno, la calidad, la visión a largo plazo. Esto también es parte del fenómeno de la gentrificación.

La ciudad enamora a los visitantes. El esfuerzo de mantener las tradiciones y mostrarlas a propios y extraños es bueno, pero el gobierno y la ciudadanía juntos deben estar vigilantes y totalmente unidos en la planeación y solución de los problemas. Más adelante comentaré como se realiza ese trabajo.

Correr a turista, no es la opción, debe haber incentivos fiscales a la vivienda social, crédito a jóvenes, protección a inquilinos. Con orgullo una joven mesera me cuenta: “me pago sola mis estudios de chef y vivo en la vivienda que me dejó mi abuela”.

Regulación de plataformas, incluir en la planificación a vecinos y académicos, promover la cultura local y distribuir los beneficios equitativamente y reinvertir en infraestructura y servicios para la vivienda social. La gentrificación no es inevitable, pero requiere voluntad política, planificación urbana inclusiva y regulación efectiva. El reto es equilibrar el desarrollo económico con la justicia social y el derecho a la ciudad.